Tucacas cuna del Ferrocarril 1870-1945

Tucacas cuna del Ferrocarril 1870-1945

(10/10/2016)

Tucacas, cuna del Ferrocarril en Venezuela

 Por: Cruz Enrique Otero Duno

Cronista  del Municipio Silva

  El general Antonio Guzmán Blanco resultó electo presidente constitucional de Venezuela para el período de 1870  a 1877. El propio congreso nacional acordó denominarle Ilustre Americano y erigirle una estatua frente al Capitolio de Caracas. El período es llamado El Septemio, habiendo realizado Guzmán fecundas obras de progreso, tales como acueductos, el Capitolio Federal, el Panteón Nacional, el Teatro Municipal de Caracas y el establecimiento de tramos ferroviarios en varias zonas del país.

 Su afán por los trenes lo llevó a firmar un contrato con especializados magnates ingleses, a fin de construir una trocha desde el puerto de Tucacas hasta  las minas de cobre ubicadas en la localidad de Aroa.  

  El presidente depositó su confianza en la empresa New Quebrada Company, la cual inició la obra en 1873. La fecha prevista para la inauguración de la obra fue el día 7 de febrero del año 1877. Efectivamente el día anterior el presidente Guzmán partió desde su casa, ubicada en Antímano, y bajó hasta el puerto de La Guaira acompañado de su ministro de Guerra y Marina general Felipe Esteves Valdés y una numerosa comitiva. Abordaron el buque de guerra “El Zumbador” y al amanecer del día 7 llegaron a Tucacas. Le esperaban un ministro inglés, el presidente del estado Falcón Antonio Marzal y otras personalidades, quienes le rindieron homenaje y con mucha  alegría festejaron el hecho en los elegantes salones de la estación. Este 7 de febrero de 2009 se están cumpliendo 132 años de ese trascendental acontecimiento que marcó un  capítulo en la historia de nuestra República.

  Una vez develada la placa de mármol, conmemorativa de la importante obra, procedieron a abordar el vagón de pasajeros que era impulsado por la locomotora No.1, y se dirigieron a Aroa. Esa localidad también era llamada Hato Rey y Pueblo Nuevo.

 La voluntad de Guzmán Blanco  derivó un auge socio- económico muy predominante en el puerto de Tucacas; mientas que en Aroa fueron conocidas, por vez primera, diversas instalaciones industriales, una planta de hielo, un laboratorio metalúrgico, el servicio médico regional, una planta eléctrica y un equipo de fundición.

 A ambas localidades llegaron colonos ingleses, franceses, italianos, árabes, alemanes y holandeses. En Tucacas, en el inicio de la era del “caballo de hierro”, los primeros holandeses en establecerse  fueron Harry Pierre y Essac Eekhout. En Tucacas se instalaron, por cierto tiempo, los ingleses Míster Gibson, Self, Robinson, Bowen, Crissi, Machi y Charles Botonlye.

Al poblado de Aroa el primer emigrante italiano que llegó fue don Giuseppe Bavaresco De Windt (don Pepe), casado con Petra María (Ñá María) Tescari Cobolo de Bavaresco. El hijo mayor de don Pepe y Ñá María fue Antonio Guzmán Bavaresco Tescari, quien se desempeñó como experto mecánico de trenes en los talleres ubicados en las minas. Al tiempo se hicieron presentes los Bonaguro, Barone, Pigotti, Radaelli, Corso, Peluza, Pichinoni, Cechini, Gennini, Vicchoni y Mastrángelo.

  Al nombrar a los primeros holandeses que se radicaron en estos pueblos, recordamos a los Prince, Mauricio, Athalido, Gull, Timer, Schermer, Vandeberde y Lofman.

  Los árabes también se radicaron mucho tiempo después  de haber comenzado la explotación de las minas de cobre. Entre ellos podemos citar a los Curé, Moor, Amair, Saldivia, Salím, Abrahám, Abdul  y Raidi. Estos fueron dueños de grandes almacenes de ropa y telas. A la vez iniciaron el sistema de pago por cuotas.

  La lápida de mármol, develada por Guzmán Blanco en Tucacas, fue traída desde la ciudad de Carrara (Italia) y posee la siguiente inscripción: “Esta placa conmemora la conclusión e inauguración del primer ferrocarril de Venezuela, construido durante la fecunda presidencia del Ilustre Americano General Antonio Guzmán Blanco. La inauguración de esta importante obra, comenzada en 1873, fue solemnizada con la asistencia del Regenerador de Venezuela, el 7 de febrero de 1877”. La losa  reposa en el Museo del Transporte, en el Parque del Este, en Caracas.

   Esa época el comercio minero constituye uno de los primeros campos para la inversión extranjera. El capital inglés desarrolla la vía férrea para realizar el transporte de cobre de las minas, las cuales habían sido descubiertas por Alonso de Oviedo, al penetrar a través del río Aroa en el año de 1615. Luego las propiedades fueron pasadas al poder de Francisco Marín de Narváez, quien testamentó las minas a nombre de su hija Josefa, bisabuela de Simón Bolívar. A raíz de su muerte  fueron vendidas a una empresa cuyo nombre fue Bolívar Mining Company, que transportaba el cobre hasta Tucacas en lomos de bestias, a una distancia de  55 millas. Luego fue fundada la Bolívar Railway Company, Limited, que administró la comercialización del mineral hasta el año 1898.

     Uno de los electricistas más relevantes de las máquinas fue Daniel Segura C., en tiempos en que Mr. R. T. Brindley Hicks se desempeñara como ingeniero jefe en Aroa.

  La línea comprendía, inicialmente, las siguientes estaciones: Tucacas, Santa Bárbara, Alambique, Palma Sola, Yumare, Boquerón, El Hacha y Aroa, con prolongación hasta las minas.

   A fin de trasportar productos alimenticios y otros renglones comienza, en 1913, la construcción de un ramal desde Palma Sola hasta la ciudad de San Felipe, pasando por Farriar, Las Rositas, Los Cañizos y Marín. Luego se prolonga la vía desde El Hacha hasta Barquisimeto, pasando por  San José, Cayures,  Agua Fría, Limoncito, Duaca, El Eneal, Tacarigua y El Cují. Se hizo una prolongación desde Pueblo Nuevo hasta El Hacha, con la estación de La Luz.

 A causa de la primera guerra mundial se perdieron los mercados;  y ya para 1922 los fletes del transporte de cacao, arroz, café, velas, jabón, cigarrillos y fósforos fueron rebajados. Se hizo necesario vender algunos terrenos de la compañía. Esto coincidió con la crisis económica Estatal de 1932, cuando la compañía Bolívar se vio en la necesidad de poner gratuitamente a disposición de los agricultores de los valles de Aroa los terrenos para incentivar la siembra.

  A comienzos de los años 40 hubo una línea férrea que fue anexada al Ferrocarril Bolívar. Se trata de la ruta desde Palma Sola (estado Falcón) hasta El Palito (estado Carabobo), con estaciones intermedias en San Pablo de Urama y Morón. Ello significó que, mediante necesarios trasbordos, pasajeros y cargas procedentes de Barquisimeto, San Felipe, Aroa y Tucacas podían ser llevados hasta Puerto Cabello, e incluso Valencia, Maracay y la capital de la República, al tomar el tren Puerto Cabello-Valencia y luego el Valencia-Caracas.

 En 1952 las propiedades de la empresa pasan al Instituto Autónomo de Ferrocarriles del Estado (IAFE), mientras que en 1954 la actividad se paraliza totalmente. Es cuando el gobierno nacional ordena desmantelar los 216 klm. de vías y establece oficinas de administración de bienes en Tucacas y Aroa. Luego los terrenos e inmuebles son transferidos, unos al Instituto Agrario Nacional y otros al Concejo Municipal del Distrito Silva, capital Tucacas. Este último procede a adjudicar los terrenos a terceras personas y es destruida la sede de la estación “Tucacas”, desapareciendo así un legado que fue testigo de una radiante epopeya que marcó un hito en la historia de la patria: el primer ferrocarril fundado en Venezuela.


Nota:DEBEMOS RESCATAR EL FERROCARRIL BOLÍVAR

Por Lic. Basilio Dominguez

Que lastima que todo esto se perdió, lo desmantelaron los políticos de la época por el negocio de los vehículos y las carreteras. Pudieron funcionar los dos.

Pienso que debemos rescatar el ferrocarril Bolívar por su importancia histórica, como por su gran potencial turístico y seguro que sería autosustentable. Sabemos que esto es una mega inversión, pero vale la pena, solo debemos darle importancia.

Este ferrocarril turístico seria nuestro túnel del tiempo o tren del tiempo con cuatro estaciones alegórica a nuestra historia. La primera estación la época de la Conquista con indios, piratas, españoles y barcos de la época. La segunda estación la época de la Colonia con  carrosa, caballos y vestido según la época. La tercera estación la época del General Gómez con su tren, carros y caballos y La cuarta Estación la de la época del General Marcos Pez Jiménez. Donde los turistas viajarían en carrosa jalada por caballos o navegarían en un barco pirata y disfrazarse  de indios, españoles, negros esclavos, soldados, dama antañona, además animado por actores junto a los turistas. En unas palabras disfrutarían de nuestra historia viva, sería algo así como la Venezuela de Antier en Mérida.

Otra ventaja, genera empleo y permitiría a las empresas privadas en combinación con el gobierno de hacer una inversión mixta y sin dejar por fuera a los consejos comunales. El estado debe construir la línea del ferrocarril, lagunas y canales. Las empresas privadas las estaciones y estas con restaurantes, bodegones, caballos, actores y barcos piratas. En definitiva sería algo así como un Disneyword, pero de nuestra historia.

 En Argentina, Rusia, India, Estados Unidos y otros, ya tienen trenes para paseos históricos. Pienso que debemos entrar de lleno a la industria turística y sin miedo juntos gobierno, empresa privada y pueblo. De este modo seremos un destino turístico atractivo. Con cuatro elementos muy importantes que son: playas, historia, selva y su gente. Pocos países tienen esto, así que el triunfo es seguro. Pero debemos mejorar la seguridad primero, así que manos a la obra rescatemos el ferrocarril Bolívar.

foto principal. Estación de Tucacas, estaba donde hoy esta el restaurante Venemar y su alrededor.

foto 1 . Estación de Aroa, en el momento del primer viaje inaugural por el Presidente Gusman Blanco.

Foto 2. Estación Pueblo Nuevo.

Foto 3. Unas de las locomotora de su tipo.

foto 4. Locomotora numero # 1, la primera que viajo desde Tucacas a Aroa en 1877. Esta en el museo del trasporte en Caracas.

Foto 5. Ferrocarril tipo camión White con motor a gasoil y ruedas de tren 1940.

Foto 6. Estacion el Hacha, vía a Aroa.

Foto 7. Rieles del ferrocarril en medio de la selva vía a Aroa.

Foto 8. Construcción de la vía por obreros

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